viernes, 17 de abril de 2015

Dedicado a todos los sordos


A los siete años de edad:
Niño: Papá, yo quiero ser pintor.
Padre: ¿Pintor?... ¡¡A estudiar he dicho!!
A los veinte:
Niño: Finalmente, me matriculo en Bellas Artes. He decidido que quiero ser pintor.
Amigos: ¿De brocha gorda? ja,ja,ja. Pintor dice, ja,ja,ja.
A los treinta:
Niño: ¡Nadie se interesa por mi trabajo! ¿Crees que soy buen pintor?
Novia (ex novia tiempo después): Hum… bueno… yo... ¡¿Comemos algo?!
A los cuarenta:
Niño: Mañana es la exposición. ¿Y si no gusta?
Conocidos: kakakifghtb... (A estas alturas, el niño ha aprendido a oír sin escuchar).
A los setenta:
Niño: Quiero dedicar este premio a la persona más importante de mi vida, alguien que siempre creyó en mí, a quien amo de un modo infinito. 

«Siempre has sido tan sordo como yo, esposo mío», piensa ella, visiblemente emocionada.

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