jueves, 13 de febrero de 2014

XXX: Y el caso es que nunca había amado tanto



Te amo como se ama en el teatro, 

a sabiendas que no va a suceder. 

En mi imaginación vuelas libre, 

acompasada entre caprichos con cien ojos abiertos. 
Mi mente a tu lado, 
es ese estado al que tildan de ensoñación 
(aunque, es tanto lo que yo te amo,
que prefiero hablar de devoción).
Te amo vestido en color vino, 
con ojos inyectados en sangre, 
perdidos en tu oscura melena, 
oscura como ciertos momentos, 
vagabundos de historias perdidas e incompletas
que se forjan en la penumbra. 
Y así es como debe ser, muñeca,
pues de otro modo, 
-el cual tan siquiera imagino-, 
perderían la poca verdad que les queda
(y yo ya ando suficiente en desacuerdo).
Te amo sin más, 
y ahora que te amo tanto, 
soy consciente, más que nunca, 
de que tu amistad es la más pura de mis victorias, 
por lo mismo ni debe ni quiero que termine. 
Contigo sueño bailando separados, 
bebiendo sin prisas en un banco, 
mientras te hablo y dibujas arcos en tus labios.
Ahora que te amo tanto, 
distingo esta falta de interés por tocarte con las manos; 
mas quiero acariciar tu piel con mi mirada, 
a cambio una sonrisa
(y si es con carcajadas, mejor). 
Te amo así, de una forma tan modesta como pretenciosa,
la cual deseo que no termine nunca. 
Te amo entre sorbos de rioja, 
y diámetros de estrellas extasiadas por la luna. 
Como te amo tanto, 
te elijo entre todas las elecciones
para averiguar juntos cómo cae la noche.
-No me interesa dormir, 
prefiero deleitarme mientras te observo-.
Luego, si me lo permites, 
es tanta la gracia que desprende tu persona en mi intuición,
que mataría por cincelar versos en tu cuerpo.
Por lo mismo te escribo ahora, 
pues sólo quería dejar claro que: así es como yo te amo.

2 comentarios:

  1. "mataría por cincelar versos en tu cuerpo...", me encanta.

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  2. Gracias, Manuel J. Gonzalo. Te seguimos en círculos.

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